Una cocina pensada para muchos años privilegia superficies reparables, zócalos elevados, encimeras con bordes que contengan derrames y herrajes estandarizados. Deja espacio para una mesa amplia que acoja deberes, recetas y conversaciones nocturnas. La iluminación separa tareas y momentos íntimos. Al prever electrodomésticos integrables con medidas comunes, reemplazos futuros no desarman el conjunto. La ventilación adecuada protege muebles y salud. El resultado es un lugar que siempre invita y, sobre todo, se deja querer.
Un baño duradero se diseña desde el esqueleto: pendientes correctas, registros accesibles, griferías reparables y superficies antideslizantes sin textura excesiva que atrape suciedad. Incluir refuerzos invisibles para futuras barras de apoyo evita obras invasivas. La iluminación sin deslumbramientos envejece mejor. Elegir piezas cerámicas con formatos estándar facilita cambios puntuales. La ventilación cruzada y el control de vapor alargan la vida de selladores y juntas. Todo trabaja para que la experiencia diaria sea segura y amable.
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